A tan solo 7 km del centro de la ciudad, en una ubicación excelente para explorar parajes naturales de asombrosa belleza, y a menudo demasiado desconocidos, como el Parque Natural de la Baixa Limia, reserva de la biosfera; la enigmática cuenca del Támega; el paraje del Invernadeiro, en el corazón del macizo central ourensano; y los siempre impactantes cañones del Sil, en la Ribeira Sacra, donde el río, la piedra y la viña se entremezclan en uno de los paisajes más espectaculares de Galicia.
El hotel cuenta con una parada de autobús enfrente del recinto. Ourense
siempre sorprende. En apenas un minuto, el tiempo que tardamos en ir del
Puente Romano al Ponte Milenium, es posible viajar desde la antigua Auriense
hasta una urbe dinámica abierta al siglo XXI. Y a partir de ahí adentrarse
en una experiencia mágica perdiéndose por las callejuelas del centro
histórico. Lugares emblemáticos como la Plaza del Trigo, el Eironciño dos
Cabaleiros, la Catedral de San Martín, la alameda o el jardín de Posío son
paradas obligatorias en la ruta urbana. Y no hay que pasar por alto nuestras
apreciadas burgas, los manantiales termales propios de Ourense.